LAÑAR

LAÑAR

Lañar es una profesión tan antigua como la propia cerámica, ya que hay piezas de cerámica reparadas por este método hace 3.200 años en Irak y a lo largo de los siglos por toda Europa y Asia. .

“hilero, lañaor y paragüero…” que así se anunciaban por la Huerta, primeramente en un carretón de madera y en la última época en que nos visitaban, en una bicicleta…..

Tinaja reparada con las grapas o lañas

Era muy común que el lañaor reparase tinajas, lebrillos, cántaros y cualquier elemento de barro esmaltado, mediante lañas, (grapas de hierro o cobre) en la grietas producidas en los recipientes. Estas lañas tenían distintos calibres según fuese la pieza a lañar, ya que no era lo mismo lañar un plato de cerámica “fina”, que un lebrillo o una tinaja.. Hacer un lañado suponía un buen nivel profesional, pues tenían que realizar los agujeros en la vasija mediante un taladro de mano, tipo cordel, llamado “la bola”, que perforaba el barro hasta una profundidad suficiente como para no traspasar el grueso de la pared del elemento a trabajar. Los orificios iban de forma paralela a la grieta uno frente a otro con objeto de introducir lañas de hierro, o cobre, como decíamos, una vez dilatadas por el calor que previamente habían ido introducido en el hornillo. Estando al rojo vivo las lañas se colocaban en los agujeros y se enfriaban con un trapo mojado. Si quedaba un pequeño hueco entre la laña y la superficie vidriada se rellenaba con un empastado que preparaban los propios lañaores y que consistía en cal amasado con sangre de res, que al cuajar se hacía resistente y sellaba la grieta, de esta forma se evitaba el vaciado de líquidos y le daba nueva consistencia al recipiente.

Al igual que también hacía labores de “hojalatero” reparando recipientes de hierro, hojalata, cobre, bronce…..

Pero fueron los chinos y los japoneses los que comprendieron más que nadie los procesos de la fabricación y reparación de la porcelana. Sobre 1450, la porcelana de China destacaba en todo el mundo y hoy en día se pagan millonadas por piezas de la Sinastía Ming, piezas que pasan por un escáner para saber si han sido reparadas, ya que hay técnicas antiguas tan increíbles que ocultan muy bien sus roturas.

Para los asiáticos, su bol de comida es, o era, un objeto personal intransferible, como un tercer brazo. En Indonesia por ejm. se le llama Mangkok y como se te ocurra meter un dedo dentro de su tazón personal es como si le llamases “hijo de puta” a la cara, es un gesto muy ofensivo. De ahí que su fabricación fuera de lo más lujoso y su reparación como “algo sagrado”.

En nuestra tierra, los lañaores tuvieron una gran actividad, teniendo en cuanta la pobreza y las limitaciones de la Huerta, lo que hacía que en algunos recipientes de mayor huso, fuentes, lebrillos, cántaros, haya varios modelos de lañas, es decir, que se rompían una y otra vez y otras tantas veces se volvía a reparar…

Esta preciosa labor desapareció, como casi todos los oficios tradicionales relacionados con el barro y sus derivados, con la llegada de la “modernidad”, cuando aparecieron barreños, cubos, garrafas…. De plástico…. Una verdadera pena que ahora que estamos volviendo a lo tradicional para cuidar el medio ambiente, no volvieran los cacharros de materiales tradicionales con sus correspondientes vendedores y reparadores….

Francisco Javier Nicolás Fructuoso

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